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Arabia Saudita y Emiratos Árabes chocan por Yemen


Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, socios estratégicos durante años y aliados centrales en la intervención militar en Yemen iniciada en 2015, atraviesan hoy un enfrentamiento abierto por el rumbo político y territorial de ese país, el más pobre de la península arábiga. Lo que comenzó como diferencias tácticas se transformó en una disputa directa por influencia, control y proyección regional.


El conflicto yemení estalló hace más de una década, cuando el movimiento hutí tomó la capital Saná y desplazó al gobierno reconocido internacionalmente. En respuesta, Arabia Saudita encabezó una coalición militar con el objetivo declarado de restaurar ese gobierno y contener la expansión de fuerzas alineadas con Irán. Emiratos fue uno de los pilares de esa alianza, con un fuerte despliegue militar en el sur del país durante los primeros años de la guerra.


Con el paso del tiempo, sin embargo, las prioridades de Riad y Abu Dhabi comenzaron a divergir. Mientras Arabia Saudita apostó a preservar la unidad territorial de Yemen bajo una autoridad central afín a sus intereses, Emiratos construyó vínculos propios con actores locales, en especial con el Consejo de Transición del Sur, un movimiento separatista que busca restablecer un Estado independiente en el sur, región que ya fue un país separado hasta 1990.


Aunque Emiratos redujo formalmente su presencia militar directa desde 2019, mantuvo una influencia decisiva a través de milicias entrenadas y financiadas por Abu Dhabi. Ese respaldo al proyecto separatista fue tolerado durante años por Arabia Saudita como una incomodidad manejable. La situación cambió cuando las fuerzas del Consejo de Transición avanzaron sobre zonas estratégicas del este y sur yemení, con puertos clave y áreas sensibles cercanas a la frontera saudí.


A fines de 2025, la tensión escaló de forma abrupta. Riad acusó a Emiratos de enviar armamento y apoyo logístico a los separatistas, violando los acuerdos internos de la coalición. Poco después, fuerzas sauditas atacaron objetivos vinculados a milicias respaldadas por Abu Dhabi. En paralelo, Emiratos anunció la retirada definitiva de sus efectivos restantes en Yemen, una decisión presentada como técnica pero leída en la región como una señal política inequívoca.


El choque dejó al descubierto dos estrategias incompatibles. Arabia Saudita teme que un Yemen fragmentado genere inestabilidad crónica en su frontera sur y consolide enclaves hostiles fuera de su control. Emiratos, en cambio, prioriza asegurar rutas comerciales, puertos y aliados locales confiables, aun si eso implica debilitar al gobierno central y avanzar hacia una partición de facto del país.


La coalición que durante años sostuvo la intervención quedó seriamente debilitada, los separatistas del sur reforzaron su agenda independentista y la guerra sumó un nuevo eje de conflicto, ya no solo entre yemeníes sino entre antiguos aliados regionales. En ese escenario, los hutíes observan con atención una división que puede jugar a su favor.

 
 

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