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La ultraderecha euroescéptica y xenófoba gana las elecciones en Holanda

Por Angelo Nero / Nueva Revolución

“Los holandeses han dicho que están hartos, hartos hasta la náusea, y ahora esperan que el pueblo pueda recuperar su nación y que consigamos reducir el tsunami de solicitantes de asilo y de inmigrantes”, declaró el ultraderechista Geert Wilders, líder del Partido de la Libertad (Partij voor de Vrijheid, PVV), una formación que también defiende el Nexit, la salida de Holanda de la Unión Europea, tras ganar las elecciones generales realizadas este miércoles, 22 de noviembre.


El partido islamófobico, creado en 2006, al que las encuestas situaban en un tercer lugar, ha tenido un crecimiento extraordinario en votos, un 117%, tras una campaña en la que el tema principal ha sido la inmigración, además del elevado coste de la vida y de la vivienda. El PVV ha pasado de los 17 diputados conseguidos en los anteriores comicios, realizados en 2021, a los 37 actuales, con un porcentaje total del 23,5%.


Aunque este resultado está muy alejado de una mayoría absoluta, situada en 76 escaños, Geert Wilders confía en lograr un acuerdo de gobierno con el Partido Popular por la Libertad y la Democracia (Volkspartij voor Vrijheid en Democratie, VVD), el partido conservador en el que el propio Wilders militó hasta 2004, creciendo a la sombra de Frits Bolkestein, el primer político que criticó públicamente el impacto de la inmigración, especialmente de la musulmana, en la sociedad neerlandesa.


El VVD, hasta ahora en el gobierno, con Mark Rutte al frente -que ya ha anunciado el abandono de la política, tras 13 años como primer ministro-, se presentó a estos comicios con bajo el liderazgo de la ministra de justicia, de origen kurdo, Dilan Yeşilgöz-Zegerius, sufrió un severo varapalo en las urnas, perdiendo 10 escaños -se queda con 24-, y pasando de primera a tercera fuerza política del parlamento, con el 15,5%. Precisamente un punto de encuentro entre Wilders y Dilan es la reducción de la inmigración, a pesar de que ella naciera en Ankara, conserve el pasaporte turco y llegara como refugiada a Holanda con solo dos años, con sus padres huyendo del país por la represión política.


Para formar gobierno el ultraderechista Geert Wilders necesitará también a una nueva formación demócrata-cristiana, Nuevo Contrato Social (Nieuw Sociaal Contract, NSC), liderada por Pieter Omtzigt, afiliada al Partido Popular Europeo, que con un 12,8% logra en su primera cita electoral colocarse como cuarta fuerza parlamentaria, con 20 escaños. La suma de los tres partidos derechistas sería de 81 diputados, cinco más de los necesarios para tener una mayoría absoluta en la Cámara Baja.


El actual gobierno de Mark Rutte, también estaba formado por cuatro partidos, el socio VVD del primer ministro y otras tres formaciones, que han sufrido también el desgaste del último ejecutivo neerlandés: los socioliberales del actual ministro de clima y política energética, Rob Jetten, Democraten 66 pierden 15 diputados y se quedan con 9; la Llamada Demócrata Cristiana (Christen-Democratisch, CDA), del actual ministro de exteriores, Wopke Hoekstra, pierde 10 escaños y solo obtiene 5 diputados; y la demócrata-cristiana La Unión Cristiana (ChristenUnie, CU) baja dos escaños y se queda con 3 parlamentarios. En total, el gobierno saliente pierde en estas elecciones 37 escaños de los 76 que sumaban en 2021, lo que supone un fuerte rechazo en las urnas a su gestión.


En el bloque de la izquierda, compuesto por la Izquierda Verde (GroenLinks, GL), y el Partido del Trabajo (Partij van de Arbeid, PvdA), de orientación socialdemócrata, liderada por Frans Timmermans (ministro de exteriores en el primer gobierno de Rutte), tiene una subida porcentual de más del 40%, sube 8 escaños, y se convierte en la segunda fuerza del parlamento con 25 escaños, aunque sin opciones reales de formar una coalición alternativa de gobierno.


Esta coalición crece también en la medida en que retroceden los apoyos a otros partidos de izquierda presentes en el parlamento: el Partido Socialista (Socialistische Partij, SP), el tercer partido de Holanda en número de militantes, liderado por Lilian Marijnissen, pierde 4 escaños y se queda con 5 diputados, perdiendo, además, a la mitad de sus votantes. El paneuropeo Volt, pierde también un tercio de sus apoyos en las urnas, y se queda con 2 escaños. Y el Partido Animalista (Partij voor de Dieren), pierde también la mitad de los votos y de los escaños en la cámara baja, quedándose con 3 diputados.


El partido que logra un ascenso mayor en votos -un asombroso 360%-, es el Movimiento Campesino-Ciudadano (BoerBurgerBeweging, BBB), liderado por la periodista Caroline van der Plas, hasta ahora su única diputada. El BBB ganó las elecciones provinciales de marzo de este año, determinantes para la formación del senado, obteniendo victorias en las 12 provincias y logrando la cuarta parte de los escaños provinciales. Aunque en la clave electoral es distinta en las generales, han pasado de un diputado a siete.


Entra también en el parlamento la formación Denk, con 3 diputados, una escisión del Partido del Trabajo, que aspira a defender los derechos de la población inmigrante, especialmente la de origen turca, muy activa también en la defensa de la causa palestina.


Los líderes de la ultraderecha europea se han apresurado a felicitar a Geert Wilders por su victoria. Marie Le Pen señaló que: “debido a que hay personas que se niegan a ver apagada la antorcha nacional, la esperanza de cambio sigue viva en Europa. Matteo Salvini saludó a su aliado -están juntos en The Movement, la internacional de extrema derecha fundada por Steven Bannon-, y escribió: “Una nueva Europa es posible”. Viktor Orbán, otro de los referentes de The Movement, también felicitó a Wilders: “Los vientos de cambio han llegado”. Por su parte el líder de VOX, Santiago Abascal, también celebró esta victoria de la ultraderecha holandesa: “Cada vez más europeos exigen en la calle y en las urnas que se defiendan sus naciones, sus fronteras y sus derechos.”





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