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Triunfo de Arévalo: la "progresía" urbana llega a Guatemala


(Foto: Cristina Chiquin / Reuters)


El sociólogo Bernardo Arévalo, del partido “progresista” Movimiento Semilla, surgido en movilizaciones contra la corrupción en 2015, será el próximo presidente de Guatemala al ganar este domingo la segunda vuelta electoral con el 58,9 por ciento de los votos ante Sandra Torres Casanova, del espacio conservador Unidad Nacional de la Esperanza, quien obtuvo el 36,2 por ciento en su tercer intento por llegar a la presidencia, que ya ocupó su ex marido, Álvaro Colom -fallecido en enero de este año., y que aún no ha reconocido públicamente la derrota.


Arévalo nació en Montevideo, Uruguay, durante un largo exilio de sus padres por América Latina. Su padre, Juan José Arévalo, fue presidente de Guatemala entre 1945 y 1951, y se marchó de su país luego del golpe de Estado de 1954, que derrocó al ex presidente Jacobo Árbenz.


En la primera vuelta, celebrada el 25 de junio, el 17 por ciento del voto nulo -casi un millón de sufragios- más los 400 mil votos en blanco, representaron la primera opción de los guatemaltecos, reflejando la creciente desconfianza en la clase política, en un país donde la pobreza alcanza el 60 por ciento.


Entre los 27 candidatos que se habían presentado entonces, Sandra Torres, acompañada por el pastor evangélico Romeo Guerra para la vicepresidencia, ocupó el primer puesto, con un 15 por ciento de los votos, con un discurso conservador y coqueteando con el fundamentalismo religioso. De cara al ballotage, fue radicalizándose aún más hacia la derecha.


Arévalo, acompañado en la fórmula por la científica Karin Herrera, quedó segundo con un escueto 12 por ciento, accediendo al ballotage contra todo pronóstico, dejando afuera al candidato oficialista Manuel Conde, del partido conservador Vamos, del actual presidente Alejandro Giammattei, e incluso a Zury Ríos, hija del dictador Efrain Ríos Mont, condenado por crímenes contra la humanidad.


La Fiscalía de Guatemala, cuya cúpula está sancionada por corrupción por Estados Unidos, y que ha motivado el exilio de varios jueces, periodistas y abogados, acusada de estar instrumentalizada por el gobierno Giammattei, intentó, sin éxito, impedir la candidatura de Arévalo, que hizo de la lucha contra la corrupción uno de los principales ejes de su campaña, y no se descarta que el Ministerio Público trate de evitar hasta último momento su toma de posesión.


El candidato del Movimiento Semilla, en cuyas filas hay un gran número de profesionales urbanos "progresistas", ha ganado en 17 departamentos, además de la capital, mientras que Sandra Torres ha salido primera en los cinco departamentos del norte.


Estos resultados, tras doce años de gobiernos conservadores en Guatemala, abren cierta esperanza en sectores de la “progresía” latinoamericana. Nosotros ya sabemos cómo terminan estos gobiernos conciliadores “centroizquierdistas” del sistema; sin cambios profundos, a lo sumo cosméticos, y abriendo las puertas para el regreso de la derecha.


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