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Modi inaugura monumental templo en India, consolida el nacionalismo y su liderazgo "mesiánico"

La apertura de un gran templo hindú denominado Ram Mandir en la región de Ayodhya, al norte de India, liderada por el primer ministro Narendra Modi, fue un acontecimiento que se gestó a lo largo de décadas, que consolida su liderazgo nacionalista y causa polémica porque se ubica donde una mezquita del siglo XVI fue demolida violentamente por grupos de derecha en 1992.


A pesar del ostentoso espectáculo de la ceremonia, con la presencia de celebridades, magnates y políticos, el templo aún continúa en construcción. La explicación por la premura en inaugurarlo obviamente no es religiosa. India tendrá elecciones generales este año, y aunque Modi tiene prácticamente asegurado un tercer mandato, busca obtener una mayoría contundente para su partido Bharatiya Janata (BJP).


Durante años, Modi y sus aliados políticos prometieron construir un templo en el emplazamiento de una mezquita del siglo XVI que fue destruida por violentos hinduistas de línea dura en un mortífero atentado en 1992 que impulsó el movimiento nacionalista hindú en el país. Modi llegó al poder y consolidó su posición gracias al nacionalismo hindú de derecha.


En el evento del lunes, el primer ministro no se limitó a asistir a la ceremonia, sino que también participó activamente en rituales trascendiendo la esfera política para asumir un papel que algunos han interpretado como el "sumo sacerdote del hinduismo", generando inquietud y planteando líneas difusas entre religión y Estado. Aunque la constitución de India sigue definiendo al país como una república laica, las acciones recientes sugieren lo contrario. Los seguidores de Modi ven la noción de secularismo como una imposición extranjera a una antigua civilización, considerándola un disfraz para la supuesta opresión de los hindúes. Esta actitud ha tenido consecuencias perjudiciales para la sociedad india, especialmente para los musulmanes, quienes a menudo son tratados como ciudadanos de segunda clase.


El organismo internacional Human Rights Watch advirtió el año pasado sobre la “discriminación y estigmatización sistemática de las minorías religiosas y de otro tipo, particularmente los musulmanes" por parte del gobierno indio


Aunque el congreso y otros partidos de oposición boicotearon la ceremonia, no lograron plantear un desafío efectivo a Modi y, en ocasiones, sucumbieron a su dominio.


Modi describió la consagración como el inicio de una nueva era. Existe la preocupación de que, con una mayoría suficiente, el primer ministro podría reescribir la constitución, aunque él mismo ha descartado tales especulaciones.

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